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Hoy vi llorar a un hombre. Salí del trabajo y decidí que iba a ir al cine. Busqué la próxima función y me metí en el subte. La sala estaba prácticamente vacía, habían alrededor de 10 personas: unos jóvenes y un señor. Me senté y en la oscuridad me sumí en lo que habían sido meses de espera. Amo el cine; se enciende la pantalla, y los espectadores atentos, con las bocas llenas de pochoclos, se acomodan sin culpa en sus asientos, a espiar los secretos de una historia que no les pertenece... Qué hermoso es el cine. Qué maravilloso se siente volar, sangrar, ver el mundo desde el espacio, y el beso...mientras me deleito con la Patogonia, llega la noche y prenden una fogata. La inocencia del deseo, la excitación y la vergüenza, hacen reinar el silencio en cada uno de nosotros, la audacia le da lugar, y él le pide que cierre los ojos. A regañadientes acepta. Se acerca despacio y por unos segundos, por unos segundos nos aguantamos el aire, y despacio, con electricidad, le da un beso...Y vien...

Avellana

Entre cucharas de dulce de leche. El reloj marca las 7:47. Se acerca despacio para meterse entre mis piernas. El mármol se siente frío y a mí solo me sale mirarlo. Me sonríe con los ojos; es tan lindo cuando sonríe así. Y me pide una cucharada. Él no come calorías, pero quiere mi sabor. Eso nos une: un vínculo íntimo, de desafío, poder, amor y voluntad, y al mismo tiempo una espontaneidad ingenua. Me brota el deseo de tocarlo y que se derrita en mis manos. Embotellarlo. Apoyar mis labios, entrecerrar los ojos y beber de él. Verlo morir de placer; un amanecer encerrado en su rostro. Me abraza con sus pestañas. Dios, tocarlo debe ser como tocar el cielo. Me invita a quemarme. Le doy una cucharada y me mira. Sus ojos me lo piden. Y es como si el mismísimo dios me invitará al paraíso. Lo beso. Me besa. Nos besamos. Paro a mirarlo. Quiero verlo, quiero creerlo. Estoy mirando al sol. En sus ojos, en su piel: un universo. Cuantas veces mire al cielo buscando explicaciones, vida; hoy me doy cu...
"Este es tu cuarto" Quiero llorar. Me genera inestabilidad, amor, felicidad y muchas veces, tristeza. Soy yo. Y sé que me quiere, pero no como yo a él. Y eso me mata. Y en las horas más oscuras de la noche, solo puedo pensar en su cara. Sus ojos me iluminan, y otra vez me voy. Voy a dormir, porque ya me cansé de extrañarlo.