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Calor

Hace un frío de morirse. Y aunque me la pase triste, siempre vuelvo a ser feliz, con todo el amor que recibo, con todas las personas tan hermosas que me rodean, mi cuerpo se relaja y respiro AMOR. Es difícil, siempre lo fue. Lo supe desde que tenía 5 años y me di cuenta que me sentía diferente, que no era como los demás. Me hicieron sentir diferente y me callaron, por ignorancia, por miedo, por lo que sea, yo me sentía el ser más solitario del mundo, y lo estaba. Lloraba en silencio por las noches, planeaba como sobrevivir, como cambiar lo que sentía por dentro. Amar a otro chico. Tan simple. La infancia de las personas LGBTIQ+ sigue siendo dolorosa y difícil, a pesar de vivir en una megalópolis como Buenos Aires, todavía es complicado, y me toco vivirlo en primer plano. El rechazo, la vergüenza, el miedo. Pero hoy, tengo 21 años  y tengo personas que me aman, eso me da tanta fuerza, revivir todo esos dolores del pasado y hacerlos parte de mi historia, es tan doloroso, pero a...

Loud and proud

No lo voy a negar, estos últimos meses me estuve sintiendo raro, incomodo, sintiendo la necesidad de hablar de mi infancia y de mi identidad. No soy adoptado, mis padres llevan juntos en un matrimonio tradicional desde hace más de 30 años, tengo dos hermanes sis heterosexuales, pero eso no me salvó (como muchos dirían) de tener una infancia "normal",  tuve que lidiar desde muy chico con secretos, con mi sexualidad, con mi identidad de genero, y una ansiedad inmensa que me generaba la sociedad por hacerme sentir "raro". Y aunque hoy tengo amigos y padres increíbles, que me aceptan y apoyan, la sociedad no me permite vivir libre en totalidad, día a día me pierdo pequeños gestos que me hacen como persona, me pierdo ir con la persona que quiero de la mano por la calle, me pierdo la oportunidad de expresarme porque cualquiera me puede romper la cabeza y nadie se sorprendería, todo eso me canso. Y estoy harto, ya no soporto la intolerancia, no soporto que me limiten, no a...

Alto y fuerte

Y se fue. Hoy finalmente el cielo lloro. Me siento tranquilo, me da paz imaginarlo en los años 50, caminando por las calles de Buenos Aires, de traje y sombrero, con mi abuela de la mano, simplemente viendo vidrieras, sonriendo. Lo voy a recordar así, lo despido así: en un sueño, joven, hermoso, con un mundo por delante. Siempre voy a recordar sus bromas, su tono de voz y sus ravioles. Estos últimos 2 años fueron muy difíciles para mi, no lo vi, su vejez se comió su calidez, su humor, su calor. Pero hoy, estoy feliz por su vida, por sus 92 años. Hoy, una persona con un peso histórico dejó el mundo y se va en un sueño, el más dulce de todos. Por siempre. Chau, Tatu.