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Me desperté muy temprano, a ciegas llego a la ducha. Me preparo el desayuno, café y tostadas. El colectivo llega puntual, me sumerjo en el viento y la musica. La esquina, el barrio, soy un recuerdo andante, soy un hombre. Me cuesta caminar con estos zapatos de cuero. No me importan algunas cosas, otras las voy repasando mientras veo al chico de los ojos tiernos, a los alfajores de chocolate y dulce de leche. Sigo, sigo. Otra vez. Muero de sueño, voy a desear haber dormido estas horas en la mañana, pero ahora no puedo parar de pensar. Entré a su instagram, se me rompio el corazón. Lo dejé. Lo olvidé. Él va a saber que vi su historia, él va a saber todo y no me importa, porque hace tiempo que me hizo sentir un idiota. Planeo, planeo, voy a concretarlo. Sueño, vuelo. Qué hermoso es tocar la satisfacción con la yema de los dedos, me calienta. El señor ratón no vino a clases, me aburrí dos horas. Voy a visitar la tierra de mi abuela, voy a tratar sentirme (si es posible) conectado con ...

Quizá

De vez en cuando me encuentro, otras me pierdo, pero siempre, siempre, termino con ganas de escribir. Hoy me escribo para mí, o mejor dicho, me escribo para ordenarme... Vivo y me cuestiono (todo el tiempo), pienso que nada es como yo lo veo, como yo creo que es y me imagino en una crisis pero mi exterior intacto. Siempre dije que las palabras para mí son mucho, pero son incontables las veces que me encuentro mudo, las palabras me limitan y mis sentimientos sobrepasan cualquier entrada o frase. Todo esa introducción para decir que voy a estudiar Letras (sin dejar abogacía), todo esto para darme la posibilidad de poder dejar a otro leer de mí. No tarde en darme cuenta que no puedo ser uno solo, no puedo limitarme y si lo hago, me empiezo a sentir mal y yo quiero ser feliz, aunque sea un ratito todos los días, aunque sea morir un poquito cada día pero de risa. Y es que últimamente tengo un miedo terrible, un secreto, tengo miedo a fracasar, a perder tiempo y mi gran moto entra en jueg...
Incluso cada noche sin hablarme ni tocarme, me daba algo aún más bonito...me daba amor. Un amor raro, de esos que uno no idealiza, pero que cumple y llena, que te hace suspirar y también, te hace sentir chiquito. Porque siempre siento que no va a caber, siento que va a desaparecer. Déjeme contarle, déjeme decirle, señor, desde que usted apareció apareció en mi vida...de hecho, cada día hasta los soleados y en los que el cielo se cae, usted me hace sentir rosa. Vivo y brillante, irritante, irritado, de tanta dulzura.