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El argentino que se hizo querer de todos

Fui a Praga por última vez hace unos quince años, con Carlos Fuentes y Julio Cortázar. Viajábamos en tren desde París porque los tres éramos solidarios en nuestro miedo al avión, y habíamos hablado de todo mientras atravesábamos la noche dividida de las Alemanias, sus océanos de remolacha, sus inmensas fábricas de todo, sus estragos de guerras atroces y amores desaforados. A la hora de dormir, a Carlos Fuentes se le ocurrió preguntarle a Cortázar cómo y en qué momento y por iniciativa de quién se había introducido el piano en la orquesta de jazz. La pregunta era casual y no pretendía conocer nada más que una fecha y un nombre, pero la respuesta fue una cátedra deslumbrante que se prolonga hasta el amanecer, entre enormes vasos de cerveza y salchichas de perro con papas heladas. Cortázar, que sabía medir muy bien sus palabras, nos hizo una recomposición histórica y estética con una versación y una sencillez apenas creíbles, que culminó con las primeras luces en una apología homérica d...

La mufa, Julio Cortázar

Vos ves la Cruz del Sur, respirás el verano con su olor a duraznos, y caminás de noche mi pequeño fantasma silencioso por ese Buenos Aires, por ese siempre mismo Buenos Aires. Quizá la más querida Me diste la intemperie, la leve sombra de tu mano pasando por mi cara. Me diste el frío, la distancia, el amargo café de medianoche entre mesas vacías. Siempre empezó a llover en la mitad de la película, la flor que te llevé tenía una araña esperando entre los pétalos. Creo que lo sabías y que favoreciste la desgracia. Siempre olvidé el paraguas antes de ir a buscarte, el restaurante estaba lleno y voceaban la guerra en las esquinas. Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.

At last

Hace tiempo quiero escribir, me encontraba (quizá) sin las palabras adecuadas o la forma de expresar lo que viene pasando este ultimo tiempo. El año que paso fue un año puramente de sensaciones, de despedidas. Me encontré fuertemente en discusiones conmigo mismo, con decisiones. En el mes de noviembre, murió mi abuela, la mamá de papá, esa persona que siempre me dio cariño, una sonrisa; a pesar de sus problemas, conmigo siempre fue excelente, y más de una vez me regalo palabras de aliento y amor. Fue la primera persona que se me fue, y a pesar de tener un dolor, una nostalgia en el pecho, me siento dichoso de haber disfrutado de su compañía hasta sus 80 y tantos años. La voy a extrañar mucho. Me encuentro descubriéndome, armándome, esto ya no es algo que me preocupa, sinceramente vivo como quiero y como se da, y a la par voy siendo yo, a veces un poco más, otras un poco menos. Miro atrás, los recuerdos, y me río; una cara de mi que nunca voy a poder cambiar, ni olvidar, ese persona...